todanoticia

Latinoamérica y Caribe

8M: La mujer y su labor en Centroamérica


Alternative content

Get Adobe Flash player

Ad

-todanoticia.com-

El Día Internacional de la Mujer (8M) es una fecha que conmemora al poder femenino que trascendió por el reconocimiento de los derechos de las mujeres en el mundo.

Actos como el incendio perpetrado por el dueño de una fábrica en Nueva York el 8 de marzo de 1908, y el cual terminó con la vida de 129 mujeres, dieron pie a la necesidad por el reconocimiento de los derechos humanos que le fueron denegados al género femenino en el ámbito sindical, político, económico y social.

Sin embargo, los avances representan un avance en medio de la batalla que aún se tendrá que librar. A continuación, se presentan datos revelantes para el crecimiento y papel de la mujer en Centroamérica.

Inicios de una lucha

En el caso de la mujer centroamericana, el panorama avanza de forma pausada pero constante, así lo comprobó un estudio publicado en 2019 por la Universidad de Costa Rica, donde se evidencia una proliferación de organizaciones feministas en la región para finales de los 80.

Una década más tarde, en países como El Salvador, Guatemala, y Honduras se idearon distintos programas, seminarios, conferencias y talleres para extraer una fuente de conocimiento mayor que reivindicara su figura en los países en desarrollo.

En los centros de estudio ubicados en estas naciones, se comenzaron a generar diplomados y maestrías para la investigación sobre equidad de género. Esto evolucionó, hasta que en 1995 se conformó la Plataforma de Acción Mundial (PAM) durante la IV Conferencia Internacional sobre la Mujer, lo que comprometió a todos los países y estados de América Central a generar políticas dirigidas al reconocimiento social de este grupo.

Los esfuerzos son cada vez mayores, sin embargo, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, reconoció en un mensaje dado el 8 de marzo de 2020, que todavía existía una escasa presencia de dicho género en los parlamentos de todo el mundo, y la brecha digital de género era aún un reto que debía enfrentarse.

Poder, ¿sueño o realidad?

Desde el año 2000, en la región latinoamericana existe una mayor participación de la mujer en el ámbito político, de acuerdo con la Unión Parlamentaria.

En 2018, se reportó que ésta representaba el 30.7% de las cámaras bajas, de las cuales destacaban los territorios de Cuba con un 52.2%, seguido de Bolivia (53.1%), Nicaragua (45.6%) y Costa Rica (45.6%) con el número más alto de parlamentarias en la región.

También, se destacó que, en este lado del globo, existen al menos nueve vicepresidentas, mientras que México, Bolivia y Costa Rica, cuentan con un congreso liderado de manera equitativa por ambos géneros.

Por otro lado, en Centroamérica la silla presidencial sólo ha sido tomada en escasas ocasiones. Violeta Barrios, nicaragüense, fue líder de este país desde 1990 hasta 1997; en Panamá, la gran ganadora fue Mireya Elisa Moscoso en 1999, y hace unos años, la comarca costarricense fue llevada de la mano por Laura Chinchilla.

Ciencia, un ámbito conquistado por mujeres

Gracias a las cifras expuestas por la UNESCO, se sabe que en Latinoamérica y el Caribe el número de investigadoras está representado por un 45.4%, al unísono en que Panamá, Costa Rica y El Salvador incrementan espacios para este tipo de profesionistas con un 48%, 43% y 39%, respectivamente.

Pruebas de éxito son científicas como Idelisa Bonelly, dominicana que es reconocida como “la madre de la conservación marina en El Caribe” y como la fundadora de la primera institución en República Dominicana de ciencias ambientales. Tras ella, la guatemalteca África Flores se coronó como una ganadora del Geospatial Women Champion of the Year y aportó nuevos horizontes para el estudio de los ecosistemas por medio de satélites en la NASA.

Nombres como el de Kathrin Barboza, investigadora boliviana de murciélagos, Sandra López Vergés, bioquímica panameña, María Amparo, bioestadística cubana y directora del Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos de Cuba (CENCEC), son sólo un pequeño vistazo de los logros fundados por la estirpe femenina en distintos sectores del reino científico.

Las mujeres asaltan grandes puestos en los negocios

El estudio Las mujeres empresarias en América Central, el cual destaca el progreso en cuanto a paridad de género en la región mencionada, realizado por la Oficina Internacional de Trabajo (OIT) en 2019 señala que se presentó un crecimiento del 24.5% en cuanto al número de empresas lideradas por mujeres en 2018, con respecto al 13.9% reportado en 1991.

No obstante, la institución también recalcó que menos de un tercio se instala en puestos de dirección intermedia y superior, mientras que solo un 5% adquiere cargos de dirección general. De hecho, su acción se ve supeditada en jerarquías menores o en microempresas, donde la rentabilidad y el crecimiento son minúsculos. En dicho contexto, hay quienes contra todo pronóstico reafirman que su sexo no es limitante para sus conocimientos y habilidades.

Casos de superación brotan alrededor de distintos sectores, los ejemplos más próximos son el de la empresaria Connie Beneitez Paiz, quien se concentró en continuar con el legado que le fue heredado hasta convertirse en la primera dirigente de exportadores en Guatemala. Adicionalmente, la panameña Gaby Aued, demostró su liderazgo en TECNASA, donde se convirtió en CEO y plasmó un nuevo escenario de oportunidades para otras ejecutivas.

Campo médico, semillero de mujeres

La pandemia actual del virus SARS-CoV-2 desencadenó una crisis para los centros de salud, donde residentes, enfermeras y doctoras tuvieron que hacerle frente a uno de los patógenos biológicos más difíciles de combatir. Al campo de batalla arribaron profesionales de la medicina, misma que ha sido terreno fértil para aquellas que desean constituirla como su vocación.

En 2019, la Inter-American Development Bank notificó que el 57% de los puestos existentes en dicho sector eran ocupados por latinoamericanas, y 9 de cada 10 estaban relacionados con cargos en enfermería. En ese mismo sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS), detalló que en el sector sanitario y de asistencia social la proliferación femenina se vio acentuada con un 70%, aunque dentro de las otras 42 especialidades existentes aún la disparidad es cuestionable.

En medio de los retratos médicos, se levanta la nicaragüense Marcela del Carmen Amaba, quien se especializó en Ginecología y Obstetricia en la Escuela de Medicina de John Hopkins y dirige el Hospital General de Massachusetts, demostrando que no existen barreras de género cuando el talento es nato.

En el marco del 8M, se reconoce la labor femenina en múltiples campos profesionales, empero, las acciones no deben detenerse, pues aún no se han escalado los peldaños suficientes para constatar un cambio de paradigma. Por ejemplo, en el reciente informe de la ONU, se pronosticó que la igualdad de género entre ellas y ellos tardaría en llegar 130 años.

Para que el futuro alcance al presente, la unión y el trabajo de los gobiernos, instituciones, organizaciones y sociedad, serán la única llave hacia la transformación social.