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Cómo mantener pelazo más allá de los 50: Trucos de experto para un cuidado antiedad


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El cabello no se comporta igual a los 20 que a los 50, así que no deberíamos cuidarlo de la misma forma. Hidratación, cortes de pelo... ¿Qué estamos haciendo mal?

Las necesidades de la piel cambian con el paso de los años. Tras la efervescencia de la adolescencia, poco a poco la renovación celular se ralentiza y la pérdida de agua se va extendiendo por todo el cuerpo. El cabello no se libra de este progresivo envejecimiento y la falta de hidratación y su correspondiente tendencia al encrespamiento se apoderan de él, sea cual sea su naturaleza.

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Si el cabello es más fino, céntrate en la hidratación

"A partir de los cuarenta nuestro cuerpo produce menos colágeno y eso afecta a la densidad, la resistencia y la flexibilidad de la fibra capilar, que también contiene esta proteína. Al ser más escasa, provoca que el pelo se afine, se reseque, se apague y que incluso cambie en algunos casos su estructura, tanto en el pelo fino como en el rizado”, nos explica Raquel Saiz, del Salón Blue de Torrelavega (Cantabria). Es por ello que con el paso de los años nos parece que tenemos menos cabello y que es más difícil de controlar. Al ser más fino y tener menos cuerpo, su tendencia al encrespamiento aumenta y es habitual notar cómo se 'electriza' a lo largo del día.

Para controlar el encrespamiento, hay que mantener una correcta hidratación del cabello. El peluquero Jose García, de Jose García Peluqueros en Pamplona, recomienda por ejemplo utilizar champús naturales o profesionales en nuestro día a día, aunque su precio sea más elevado. “No contienen ingredientes irritantes y su formulación es más concentrada, por eso con menos producto es suficiente”, argumenta. El peluquero también recalca la importancia de acompañar siempre el champú de un acondicionador y, una vez a la semana, aplicar la correspondiente mascarilla.

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Además del cuidado en casa, también es recomendable someter al cabello a tratamientos más intensivos y revitalizantes, que estimulen el crecimiento, como subraya Charo García, del Salón Ilitia de Valmaseda (Vizcaya): “Uno de los más potentes es a base de colágeno, porque ofrece un aporte extra de esta proteína presente en el pelo, le da resistencia, lo cohesiona, hidrata y vuelve más flexible”. Este tipo de tratamientos consigue hacer penetrar el colágeno en el folículo capilar y la cutícula, para reforzar el cabello desde dentro.

Otra opción es la enzimoterapia, que busca reparar la estructura del cabello, además de tener un efecto alisador que reduce la tendencia al encrespamiento. Se trata de un tratamiento orgánico con el que el cabello recupera su vitalidad. La enzimoterapia no daña el cabello y se realiza con ácido tánico, de ahí su nombre. “El ácido tánico penetra en el pelo mediante la aplicación de calor y sus enzimas actúan desde dentro de la hebra, rellenándola y aportando más cuerpo y densidad. Tras su aplicación se consigue una melena hidratada, revitalizada y más bonita”, afirma Rafael Bueno, de Rafael Bueno Peluqueros en Málaga.

¿Vale cualquier tinte?

Otro rasgo fácil de identificar a primera vista es la pérdida de pigmentación, es decir, las canas. Ante el blanqueamiento del cabello, parece que la solución más evidente es aplicar tintes para cubrirlas, pero, de nuevo, nuestro cabello no es el mismo a los 50 y hay opciones más acertadas que otras. Aunque los servicios de coloración son los mismos, según nos dice M.ª José Llata Carrera, de Peluquería Llata Carrera en Santa Cruz de Bezana (Cantabria), sí es recomendable utilizar fórmulas que incluyan ingredientes como el ácido hialurónico para mejorar la hidratación del cabello. “Se suele tratar el pelo para restituir la proteína perdida durante la coloración si está dañado o muy sensibilizado. Es inevitable romper la cutícula para fijar el color con la consecuente pérdida de proteína, por eso incluir un tratamiento reparador ayuda a reparar la materia que se ha eliminado y evita que el pelo esté reseco, frágil y débil, además de rellenarlo de forma natural”, concluye.

Con el paso de los años, el folículo piloso produce menos melanina, lo que favorece la aparición de las primeras canas. “Serán claves aquellos tratamientos que proporcionen vitalidad y luminosidad para contrarrestar los efectos de la falta de colágeno y melanina”, recomienda Raquel Saiz, de Salón Blue. Por último, además de optar siempre por coloraciones que no resequen el cabello, Felicitas Ordás, de Felicitas Hair en Mataró (Barcelona), nos recuerda la importancia de prestar atención al cuero cabelludo. Muchos cosméticos o tintes pueden irritar y resecar el cuero cabelludo y ya se sabe que en él reside la calidad del cabello. La peluquera recomienda, por ejemplo, el uso de la coloración de barros, capaz de adaptarse al cabello cano: “Contiene minerales muy beneficiosos para el cuero cabelludo y ayuda al pelo a conseguir una mayor textura, brillo y densidad. También lo equilibra y corrige la caspa que, en muchos casos, no es más que falta de hidratación”.

Otra opción, indica, es la coloración con aceites elaborados a base de pigmentos naturales, con los que la hidratación se ve reforzada aunque no se consiga una cobertura al 100%, como sí lo hace la coloración convencional. En resumen, si con la edad el cabello cada vez es más seco y quebradizo, además de seguir una clara tendencia al encrespamiento, la clave es mantener una correcta hidratación no solo en casa y con los productos a mano, siempre dando prioridad a aquellos con ingredientes poco agresivos, sino también en nuestras visitas a la peluquería. Tratamientos nutritivos a lo largo del año y coloraciones más naturales también ayudarán no solo a cubrir las canas, sino también a cuidar el cabello evitando ese progresivo afinamiento.