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Donald Trump: La 'tiranía' de Nicolás Maduro va a ser 'aplastada'


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-todanoticia.com- WASHINGTON, EE. UU. El líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó, hizo un gesto cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lo mencionó durante el discurso del Estado de la Unión en el Capitolio.

Washington - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este martes en el discurso anual ante el Congreso sobre el Estado de la Unión que la "tiranía" del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela va a ser "aplastada".

"El dominio de la tiranía de Maduro va a ser aplastado y roto", dijo Trump en el discurso al que invitó al líder del Parlamento de Venezuela, Juan Guaidó, a quien Estados Unidos y más de medio centenar de países reconocen como presidente interino por considerar que hubo irregularidades en las elecciones del 2018.

El opositor Guaidó, que considera fraudulenta la reelección de Maduro en el 2018, brega desde enero del 2019 por encabezar un gobierno de transición y organizar nuevos comicios en Venezuela. Pero sus esfuerzos no han dado frutos a pesar de la presión internacional encabezada por la administración Trump y su batería de sanciones económicas.

Tras ser reelecto líder de la Asamblea Nacional el 5 de enero, Guaidó desafió la prohibición de salir del país emitida por las autoridades leales a Maduro, y hace dos semanas emprendió un periplo internacional que lo llevó a Colombia, Europa, Canadá y Estados Unidos en busca de apoyos para relanzar su ofensiva contra el "dictador".

En su discurso Trump dijo que "Maduro es un gobernante ilegítimo que brutaliza a su pueblo" y en un comunicado emitido este martes la Casa Blanca destacó que el gobierno impulsa "devastadoras" sanciones contra Maduro.

Promesa de retirar tropas de Afganistán

Trump reiteró ante el Congreso su promesa de retirar las tropas de Afganistán.

"Estamos trabajando para finalmente poner fin a la más larga guerra de Estados Unidos y poder traer a nuestras tropas a casa", dijo Trump.

El mandatario cuestiona habitualmente la utilidad de mantener tropas en el exterior y ha descrito la guerra en Afganistán, que comenzó después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 como una sangría humana y de recursos.

"Yo no estoy buscando matar a cientos de miles de personas en Afganistán, muchas de ellas inocentes", dijo Trump en la ceremonia.

"No es nuestra función ser la agencia de seguridad de otros países", afirmó el presidente en un momento en que Estados Unidos impulsa negociaciones mediante su emisario, Zalmay Khalilzad.

Según una propuesta preliminar, Estados Unidos va a retirar sus tropas y a cambio los talibanes prometen no permitir que el país se convierta en una plataforma para los extremistas.

Además, el grupo armado debe comprometerse a abrir una vía de negociación con el gobierno reconocido por la comunidad internacional.

Bienestar económico

Dirigiéndose a la nación en tiempos extraordinarios, Trump afirmó que Estados Unidos "está más fuerte que nunca".

Trump, que es el primer presidente que busca su reelección tras ser sometido a un juicio político, recibió un cálido recibimiento partidista en la Cámara de Representantes, donde algunos republicanos corearon "Cuatro años más", mientras los demócratas guardaban silencio.

“Los enemigos de Estados Unidos están huyendo, los haberes de Estados Unidos van al alza y el futuro de Estados Unidos resplandece”, declaró Trump. “En apenas tres cortos años, hemos destruido la mentalidad de un declive estadounidense y hemos rechazado una merma al destino de Estados Unidos. Estamos avanzando a un ritmo que era inimaginable hace poco tiempo, ¡y no vamos a regresar nunca!”.

Estableciendo un criterio para el éxito y luego afirmando que lo superó, Trump ha pasado de un discurso inaugural en el que criticó la “masacre estadounidense” a exaltar el “gran regreso estadounidense”, adjudicándose el crédito por el éxito económico del país como razón principal para un segundo mandato.

Los miembros republicanos del Congreso aplaudieron casi cada oración del discurso de Trump, a menudo poniéndose de pie para elogiarlo.

La única incertidumbre era si iba a mencionar los cargos de juicio político en su contra.

Durante la primera parte de su discurso, Trump destacó la fortaleza de la economía, incluida la baja tasa de desempleo y cuestiones sobre cómo ha ayudado a los trabajadores de clase obrera y media, pese a que el periodo de crecimiento comenzó bajo su predecesor, Barack Obama.

Y lo que Trump describe como un auge sin precedentes no difiere en muchos aspectos de la solidez económica que heredó de Obama. El crecimiento económico alcanzó 2,3 % en el 2019, igualando el ritmo promedio desde el final de la Gran Recesión hace una década en el primero de los ocho años de gobierno de Obama.

Trump ensalzó los nuevos acuerdos comerciales que ha negociado, entre ellos el de fase uno con China y el Tratado México-Estados Unidos-Canadá, suscrito el mes pasado.

La primera mitad de su discurso televisado a nivel nacional se caracterizó por el optimismo, sin mencionar el juicio político que ha desgastado a Washington, recitando una lista de logros y compromisos.

Sin embargo, la división partidista al interior de Washington quedó representada por la mujer que se encontraba a su izquierda y que también sobresalía en las tomas de televisión: la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Pelosi, una piedra en el zapato de Trump que autorizó el juicio político en el que se acusó al mandatario de abusar de su autoridad al presionar a Ucrania a investigar a un rival político, creó hace un año una imagen viralizada con lo que parecía su aplauso sarcástico del presidente.