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La revolución social marcó el inicio y el continuar de la década


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-todanoticia.com- Chile se ha visto sacudido por más de dos meses de protestas que comenzaron por alzas de tarifas de metro y que rápidamente escalaron al brote más grave de disturbios sociales desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet hace casi 30 años.

Una revolución social marcó el inicio de la década con la Primavera Árabe, que sacudió a gobiernos de más de 15 países, unos fueron derrocados, otro asesinado y algunos se vieron obligados a hacer reformas para calmar la ira de la población, harta de injusticia, corrupción o pobreza.

Al cierre de esta década, otro estallido social se expande en Latinoamérica, también en Europa, Asia, Medio Oriente y África.

En menos de un mes, lo que comienza en Ecuador el 3 de octubre con protestas contra el Gobierno estalla quince días después en Chile con un masivo descontento social que deriva en violencia, muerte, el país hundido en la crisis y protestas sin fin.

En Bolivia, el hartazgo se desata contra el entonces presidente Evo Morales, en rechazo a los polémicos resultados de las elecciones presidenciales. Colombia también se suma a la montaña rusa de la convulsión. Perú lo hace antes tras la decisión del presidente Martín Vizcarra de disolver el Congreso.

Contra la desigualdad social, por más democracia o contra la corrupción, un hartazgo social sin precedentes que se ha ido incubando por décadas se ha traducido en protestas que amenazan con ser más intensas en 2020.

Las manifestaciones sin rostros de liderazgo golpean tanto a gobiernos de derecha como de izquierda, corriente que ahora busca un nuevo impulso con el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, a los que se ha acusado de aprovechar el estallido social para desestabilizar la región.

Hay falta de empatía de parte de los gobiernos con las necesidades de la población, dicen expertos.

La Cepal estima unos 6 millones de personas en la pobreza extrema en 2019. La región ha subestimado la desigualdad y es urgente avanzar en la construcción de pactos sociales, advierten las voces que llaman a crear una agenda que permita superar la extrema desigualdad, la discriminación o la violencia de género. Ese es el mayor desafío para los gobernantes en 2020 ante un escenario inestable y con la tensión latente, a la que se suman otros problemas como la violencia en México o el éxodo de venezolanos y centroamericanos.