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Así fue el vuelo más largo sin escalas de la historia entre Nueva York y Sídney


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-todanoticia.com- La aerolínea Qantas organizó el vuelo más largo de la historia sin escalas.

Al igual que en 1903, cuando los hermanos Wright lograron realizar el primer vuelo humano controlado con motor, este domingo la aviación rompió otro hito. Esta vez se trata del vuelo más largo sin escalas en la historia.

La mañana de este domingo (20/10) en Sídney aterrizaba el avión que despegó el viernes desde Nueva York y completó más de 19 horas de viaje. Toda una proeza para la aerolínea australiana Qantas que quiere convertirlo en un éxito comercial y que este año prepara otros dos vuelos más para evaluar la viabilidad de los vuelos ultralargos.

El vuelo experimental QF7879 estuvo en el aire exactamente 19 horas y 16 minutos.

El director general de Qantas, Alan Joyce, lo calificó de "momento realmente histórico" para la aerolínea y para el mundo de la aviación.

"Es el primero de tres vuelos experimentales con los que veremos qué recomendaciones se pueden hacer sobre cómo manejar el cansancio de los pilotos, así como el desfase horario de los pasajeros", declaró el director general de Qantas, Alan Joyce, a su llegada a Sídney.

¿Cómo fue el vuelo?

El Boeing 787-9 despegó el viernes por la noche del aeropuerto JF Kennedy de Nueva York con 49 personas a bordo. El peso se redujo, lo que permitió embarcar suficiente cantidad de carburante para los 16.000 kilómetros del trayecto. Según la página especializada flightradar24.com, el avión pesaba 233 toneladas cuando despegó, de las cuales 101 eran del peso del queroseno.

Cuatro pilotos se relevaron por turnos a los mandos de la aeronave.

El capitán Sean Golding y el primer oficial Jeremy Sutherland durante parte de la travesía. Foto: AFP/Qantas

A bordo del vuelo de Qantas viajaron investigadores de dos universidades australianas para observar cómo duermen y se alimentan los pasajeros y controlar su nivel de melatonina, "la hormona del sueño".

Una vez a bordo, los pasajeros ajustaron los relojes a la hora de Sídney y se mantuvieron despiertos hasta que se hizo de noche en el este de Australia. Se les ayudó con la iluminación, el ejercicio, cafeína y una comida picante.

Al cabo de seis horas, les sirvieron una comida rica en carbohidratos, se les pidió que evitaran las pantallas y se atenuaron las luces para que pudieran dormir toda la noche.

Los pilotos también llevaron sensores que medían la actividad cerebral y el estado de alerta.

La Asociación de Pilotos Australianos e Internacionales (AIPA, por sus siglas en inglés) ha expresado su preocupación, alegando que los pilotos necesitan suficiente descanso para un rendimiento óptimo y ha pedido un estudio "a largo plazo" sobre los efectos de este tipo de vuelos.