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Iván Duque acarrea 10 meses llenos de problemas


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-todanoticia.com- Iván Duque Márquez asumió la presidencia de Colombia el 7 de agosto de 2018.

No ha completado su primer año en el Gobierno y la imagen de Iván Duque se desgasta rápidamente en el marco de una crisis judicial por su afán de reformar el acuerdo de paz que firmó su antecesor con las FARC en el 2016.

El 7 de agosto de 2018 Duque se convertía en presidente de Colombia con el apoyo del expresidente Álvaro Uribe, quien había representado la lucha contra el pacto de paz que firmó el expresidente Juan Manuel Santos (a quien Uribe también llevó al poder), pero Duque no ha podido modificar el pacto de paz, que fue una de sus principales propuestas.

La pieza fundamental de su estrategia era atacar la legitimidad de la Justicia Especial para la Paz (JEP), un tribunal que se creó para juzgar los crímenes de la guerrilla dentro del acuerdo de paz con las FARC.

Para ello Duque había conseguido la ayuda del fiscal general Néstor Humberto Martínez, pero tras imponerse la JEP –gracias a la Corte Suprema– como el organismo que debe juzgar al guerrillero Jesús Santrich, a quien la fiscalía quiere extraditar a EE.UU. acusado del tráfico de 10.000 kilos de droga a EE.UU. luego de la firma de la paz, –todo lo ocurrido antes concierne a la JEP–, provocó que el fiscal renunciara.

El enfrentamiento también provocó la renuncia de la ministra de Justicia de Duque, así como críticas de organismos internacionales.

Un sondeo de la encuestadora Gallup indicó que el 47% de los colombianos apoya a la JEP, que prevé beneficios para guerrilleros que reparen a víctimas y se comprometan a no volver a ejercer la violencia.

Pese a todo, el pasado jueves, Duque firmó la Ley Estatutaria de la JEP, que le permite a esta tener todos los instrumentos constitucionales y legales para juzgar a los guerrilleros.

Sin embargo, un sector de la población teme que la disputa judicial haga que –como ya ha pasado– un número mayor de guerrilleros vuelvan a las armas acusando al Estado de incumplir lo pactado. Algo que según The New York Times, no era “del todo falso”. El medio ha dicho que unos 3.000 milicianos han regresado a la lucha armada y que el Gobierno no ha cumplido con el desarrollo rural en los territorios que eran controlados por la guerrilla.

La popularidad del mandatario ha caído en picada desde los primeros dos meses de su gobierno. Seis de cada 10 colombianos desaprueban su gestión; mientras que 32% lo apoyan.

“Hay una percepción de desgobernabilidad (...) y falta de experiencia en el Gobierno”, dijo Carlos Andrés Arias, experto en Comunicación Política de la Universidad Externado de Colombia, cuando se publicó la encuesta en pasado mayo.

En lo que lleva como presidente, además del problema de la guerrilla, ha tenido que enfrentar protestas de estudiantes, indígenas y obreros.

Parece haber una desconexión con las principales preocupaciones que tiene la población, que son la corrupción (23%), la economía (20%) y la seguridad (18%).

De acuerdo con otra encuesta del Centro Nacional de Consultoría, la imagen de Duque que tienen los colombianos es 51% negativa y positiva 47%. Mientras, el 58% piensa que el país va por mal camino frente al 39% que cree que va por uno bueno. El 90% quiere que le vaya bien en el Gobierno.

Los consultados solo salvaron su gestión en asuntos internacionales –especialmente por lo de Venezuela–, pero lo reprobaron en empleo, salud, paz y seguridad frente a la guerrilla.

En tanto, algo más que no ha podido parar (tampoco pudo Santos) es el asesinato a activistas. Desde la firma de la paz más de 500 activistas y líderes comunitarios han sido asesinados (178 en 2018, 46 más que en 2017), y más de 210.000 personas han sido desplazadas.

Además entre los años 1958 y 2017 el conflicto ha dejado 82.998 desapariciones forzosas, según el Centro Nacional de Memoria Histórica.