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Nayib Bukele asume poder en El Salvador y anuncia amarga medicina para enfrentar los males del país


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-todanoticia.com- El nuevo presidente de El Salvador, Nayib Bukele, junto a su esposa Gabriela Rodríguez.

Nayib Bukele asumió el sábado la presidencia de El Salvador, prometiendo que durante su gestión tomará decisiones amargas para que la empobrecida nación centroamericana retome el liderazgo de desarrollo en la región.

En una inédita y eufórica ceremonia realizada en la principal plaza de la capital, el mandatario hizo una comparación del país con un niño enfermo que necesita cuidados y atención para sacarlo de su estado.

El presidente, que no dijo cómo espera resolver los temas de migración, inseguridad y corrupción, anunció que impulsará proyectos de gran escala, aunque sin dar detalles.

El Salvador tiene una tasa de 50,3 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del mundo, según la Organización de Naciones Unidas (ONU), en su mayoría atribuidos a las pandillas que tienen unos 70.000 miembros, de los cuales casi 17.000 están encarcelados.

Nuestro país es como un niño enfermo, nos toca ahora a todos cuidarlo, (...) tomar un poco de medicina amarga, nos toca ahora sufrir un poco, (...) tener un poco de dolor, asumir nuestra responsabilidad y todos como hermanos sacar adelante a ese niño, que es nuestra familia, es nuestro país, es El Salvador", Nayib Bukele

Bukele, un publicista de 37 años, arrasó en las elecciones de febrero y rompió con tres décadas de bipartidismo entre el conservador Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y el saliente Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con la promesa de combatir la corrupción y llevar al país por la ruta del desarrollo.

"Habrá momentos duros, habrán momentos difíciles, pero tomaremos esas decisiones con valentía y espero que me acompañen a defender esas decisiones", expresó Bukele.

Por primera vez la investidura se realizó en una plaza pública ante miles de salvadoreños que exigieron a gritos el freno de la corrupción, expulsar a los políticos tradicionales y la instalación de una comisión de investigación, similar a la que opera en la vecina Guatemala. Con pancartas y disfraces alusivos al ahora presidente, los asistentes gritaron "Fuera" a cuestionados diputados, políticos, jueces y al gobernante saliente de izquierda, Salvador Sánchez Cerén. Al grito de "Devuelvan lo robado" exigieron la devolución de millones de dólares que dicen fueron extraídos del erario público por exgobernantes de las últimas tres décadas.

Sergio Galeano, un promotor de eventos de 41 años, viajó junto a un amigo desde la ciudad de Texas, Estados Unidos, solo para participar en la investidura de Bukele.

"Esperamos muchas cosas del nuevo gobierno. Los salvadoreños han sido víctimas por años de políticos corruptos que nunca han hecho nada por nadie, Nayib Bukele es una esperanza para todas las personas en El Salvador", dijo a Reuters.

El mandatario, que asistió a la ceremonia de asunción acompañado de su esposa embarazada, la bailarina de ballet Gabriela Rodríguez, gobernará por los próximos cinco años, sin posibilidad de reelección.

A la ceremonia no fueron invitados los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, Daniel Ortega de Nicaragua y Juan Orlando Hernández de Honduras, luego de que Bukele ha señalado en varias ocasiones que los considera gobiernos "antidemocráticos".

Migración, un desafío

Frenar la migración de salvadoreños a Estados Unidos es una de las labores que debe atender el nuevo mandatario, cuyo fallecido padre Armando Bukele Kattán fue presidente de la Asociación Islámica Árabe Salvadoreña, de la cual fue imán.

Estimaciones oficiales indican que un promedio de unos 200 salvadoreños emigran a diario sin documentos legales hacia Estados Unidos.

A finales de 2018, poco más de 3.000 salvadoreños marcharon en caravanas al país norteamericano.

"Los jóvenes necesitamos educación, trabajo, tener un futuro aquí y no estar obligados a irnos a otro país a buscar algo mejor, pero si aquí no mejora la situación siempre va a estar esa posibilidad" de emigrar, dijo Amilcar León Alvarado, de 19 años, mientras observaba a Bukele tomar juramento.

Economía estancada

También hay una gran expectativa por el rumbo económico que pueda imprimir Bukele para atraer inversión extranjera que genere empleo para una población que en los últimos años ha tenido como principal salida emigrar a Estados Unidos.

Santos Iraheta, de 56 años y que estaba desde la madrugada en la plaza para ver al nuevo mandatario, dijo confiar "en que trabajará por los pobres". "Tenemos que darle una oportunidad para que trabaje para levantar el país, confiamos que así será", dijo

Al recibir el país con una alarmante deuda que alcanza el 70% del PIB, y con una economía que en los últimos cinco años creció en promedio 2,4% anual, el nuevo gobierno tendrá dificultad para mantener los programas sociales en marcha.

Al cierre de 2018, El Salvador acumulaba una deuda pública de 18.974,6 millones de dólares, más de la mitad contraída con acreedores externos, según el Banco Central de Reserva.

Además, carga un déficit fiscal de 3% del PIB que, según cifras oficiales, podría crecer este año a 3,7% del PIB.

Con 20.742 km2 de extensión y 6,6 millones de habitantes, El Salvador depende en gran medida de las remesas enviadas por migrantes desde el exterior, sobre todo Estados Unidos. Las remesas en 2018 sumaron 5.468,7 millones de dólares, equivalente a 16% del PIB.