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Toscana, impregnada de Leonardo Da Vinci


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-todanoticia.com- La Mona Lisa, cuadro insignia de Da Vinci.

La luz brillante, los ondulantes viñedos con cipreses y olivos centenarios de la región italiana de Toscana fueron los paisajes que influyeron la obra del genio del Renacimiento, Leonardo da Vinci, del que se conmemoran 500 años de su muerte.

Por ello una visita a su lugar de nacimiento, Vinci, a unos 30 kilómetros de Florencia, resulta obligada con ocasión del aniversario de su muerte, ocurrida en Francia el 2 de mayo de 1519.

El primer dibujo que se conserva de Leonardo, fechado 5 agosto de 1473, es un paisaje de las colinas alrededor del río Arno en el que usa la asombrosa técnica de la perspectiva aérea.

"Aquí se ven los paisajes, se perciben casi intactas sus impresiones, algo que influyó mucho a Leonardo a lo largo de toda su vida", sostiene la directora del Museo Leonardo da Vinci, Roberta Barsanti. "Alrededor de su lugar de nacimiento, a las afueras del pueblo, el paisaje sigue siendo casi el mismo", añade.

Nacido el 15 de abril de 1452 de una unión ilegítima entre un notario y una campesina, el joven Leonardo fue criado por su abuelo y su tío con quien exploró esas bellas tierras. Según varias biografías fue un niño que amaba examinar insectos y animales, que estudiaba las variedades de plantas y flores antes de dibujarlas.

El símbolo de un territorio

Su agudo sentido de la observación, junto con una imaginación fértil, alimentó sus talentos hasta convertirse en el máximo ideal del Renacimiento: artista, escritor, escultor, arquitecto, músico, botánico, inventor e ingeniero.

El mayor genio de su tiempo llegó a imaginar máquinas que fueron construidas siglos después de su muerte, entre ellas el tanque, el telescopio, la máquina de volar y de bucear. Su sed de conocimiento también lo llevó a interesarse en los molinos de agua, que eran numerosos en torno a Vinci, así como en las diferentes corrientes que los alimentaban.

Más adelante, estudió la energía hidráulica y sus aplicaciones mecánicas, como lo demuestran sus numerosos dibujos sobre ese tema. Pero también se apasionó por la anatomía, la música y por supuesto la pintura.

"Leonardo es el emblema de nuestro territorio, porque interiorizó muchas cosas de esta tierra, comenzando con el mundo de los campesinos y luego el de los filósofos florentinos y milaneses", explicó Nicola Baronti, presidente de la asociación "Vinci nel cuore" (Vinci en el corazón).

"Cuando dibujaba sus invenciones, usaba el lenguaje de los campesinos de Vinci y de esa manera inmortalizó términos que todavía se utilizan en la ingeniería", cuenta.

A los turistas que acuden a Vinci siguiendo los pasos del maestro toscano, les aconsejan usar "buenas gafas" para visitar las cascadas y caminos que Leonardo recorrió cinco siglos atrás.

Vinci proviene de "Vinchio", una variedad de sauces cuyas ramas flexibles eran utilizadas en el pasado por los campesinos locales para amarrar la vid.

Inventores locos

Baronti contó también que en una iglesia cercana, en San Pantaleo, un revestimiento, que se cayó recientemente por la infiltración de agua, sacó a la a luz una decoración muy antigua, muy común en la Toscana del siglo XI.

"Eran las trenzas de mimbre típicas del lugar de nacimiento de Leonardo y las mismas que se encuentran en sus pinturas, incluso en el corpiño de Mona Lisa", explicó. "Es la firma secreta del maestro. Me fui pero no dejo de ser de aquí, parece decir", añade conmovido.

A lo largo de los siglos, la figura de Leonardo ha alimentado muchos misterios y ha atraído a su tierra natal muchos inventores locos, asegura el apasionado en historia toscana.

Cuentan que hace unos años, un estadounidense vestido todo de blanco vagaba por las calles de Vinci, afirmando estar en contacto con el genio universal.

La periodista y novelista italiana María Consolata Corti (también conocida como Vittoria Haziel) sostiene en uno de sus libros que el Santo Sudario de Turín en realidad es el autorretrato que Da Vinci se hizo sobre un lienzo.

Aún antes de Dan Brown, el autor del best-seller mundial Código Da Vinci, ella sostenía que "La última cena", el famoso fresco atribuido a Leonardo, cuenta entre sus personajes a una figura femenina.