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Fieles recuerdan con Domingo de Ramos el ingreso triunfal de Jesús en Jerusalén


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-todanoticia.com- Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa. En esta ocasión se recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén en medio de una multitud que lo aclamó como el Mesías.

Las ceremonias principales del día son la bendición de las palmas, la procesión, la misa y la lectura del relato de la Pasión durante la Eucaristía, reseña el portal aciprensa.com

Además, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la de Jerusalén y la de Roma. En la tradición litúrgica de Jerusalén se recuerda el gesto profético de Jesús siendo aclamado al ingresar como Rey de Paz y el Mesías y después condenado para el cumplimiento de las profecías.

El Evangelio de San Mateo narra que la gente alfombraba el camino por el que pasaría Cristo y gritaba: “Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto”.

Los fieles que participan en la procesión, tradición que data del siglo IV en Jerusalén, deben llevar en las manos ramos de palma, olivos u otros árboles, y entonar cantos adecuados. Los sacerdotes y los ministros, llevando también ramos, deben marchar delante del pueblo.

La segunda tradición litúrgica es la de Roma, la cual nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo, anticipando la proclamación del misterio en el Evangelio de Mateo (26:14-27:66).

Nueve características

Sin embargo, este Domingo de Ramos tiene 9 características que deben seguir los fieles, señala aciprensa.com.

  1. Este día se llama Domingo de Ramos o Domingo de Pasión. El primer nombre proviene del hecho que se conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, cuando la multitud lo recibió con hojas de palma (Juan 12:13). El segundo proviene del relato de la Pasión que se lee en este domingo.

Según el documento del Vaticano Carta circular sobre la preparación y la celebración de las fiestas pascuales (Carta de fiestas pascuales) de 1988, el Domingo de Ramos “comprende a la vez el presagio del triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión”.

  1. Se realiza una procesión antes de la misa. Esta puede tener lugar solo una vez, antes de la celebración eucarística, y puede ser el sábado o domingo.

  2. Se pueden portar palmas u otros tipos de plantas en la procesión. No es necesario utilizar hojas de palma en la procesión, también se pueden utilizar otros tipos de plantas locales como el olivo, sauce, abeto u otros árboles.

  3. Los fieles deben ser instruidos sobre el significado de esta celebración. “Debe recordarse oportunamente que lo importante es la participación en la procesión y no solo en la obtención de hojas de palma o de olivo”, los que no deben mantenerse “como amuletos, ni por razones terapéuticas o mágicas para disipar los malos espíritus o para evitar el daño que causan en los campos o en los hogares”, indica el texto.

  4. Jesús reclama el derecho de los reyes en la entrada triunfal a Jerusalén. El papa Emérito Benedicto XVI explica en su libro Jesús de Nazaret: desde la entrada en Jerusalén a la resurrección, que Jesucristo reclamó el derecho de los reyes, conocido a lo largo de la antigüedad, de demandar modos de transporte particulares, como él que empleó un burro.

  5. Los peregrinos reconocieron a Jesús como su rey mesiánico. Benedicto XVI también señala que el hecho de que los peregrinos coloquen sus mantos en el suelo para Jesús camine por encima también “pertenece a la tradición de la realeza israelita (2 Reyes 9:13)”.

  6. “Hossana” es un grito de júbilo y una oración profética. En el tiempo de Jesús esta palabra tenía matices mesiánicos. En la aclamación de Hosanna se expresan las emociones de los peregrinos que acompañan a Jesús y a sus discípulos.

Al mismo tiempo era una oración que indicaba que el reinado davídico, y por lo tanto el reinado de Dios sobre Israel, sería restablecido.

  1. La multitud que aplaudió la llegada de Jesús no es la misma que exigió su crucifixión En su libro, Benedicto XVI argumenta que en los tres evangelios sinópticos, así como en San Juan, se deja claro que quienes aplaudieron a Jesús en su entrada a Jerusalén no fueron sus habitantes, sino las multitudes que lo acompañaban e ingresaron a la Ciudad Santa con él.

  2. El relato de la Pasión goza de una especial solemnidad en la liturgia. La Carta de fiestas pascuales en el numeral 33 dice: “Es aconsejable que se mantenga la tradición en el modo de cantarla o leerla, es decir, que sean tres personas que hagan las veces de Cristo, del narrador y del pueblo. La Pasión ha de ser proclamada ya por diáconos o presbíteros, ya, en su defecto, por lectores, en cuyo caso, la parte correspondiente a Cristo se reserva al sacerdote".

En la proclamación de la Pasión no se llevan luces ni incienso, ni se hace el saludo al pueblo como de ordinario para el Evangelio, ni se signa el libro. Solo los diáconos piden la bendición al sacerdote.