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Estados Unidos lleva una década tratando de juzgar a Julian Assange


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-todanoticia.com- El presidente estadounidense Donald Trump había dicho en su campaña de 2016 que era fan de Wikileaks, acusada de haber filtrado los correos electrónicos de su competidora Hillary Clinton. Sin embargo, este jueves dijo que no conocía nada de Wikileaks.

Washington quiere juzgar al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, considerado como una amenaza para la seguridad nacional por la publicación de una gran cantidad de documentos comprometedores para los militares, los diplomáticos y los demócratas estadounidenses.

La justicia estadounidense actúa sin embargo con cautela para evitar ser bloqueada por la primera enmienda de su Constitución, vinculada a la libertad de prensa.

El australiano de 47 años se había refugiado en 2012 en la embajada de Ecuador de Londres, dos años después de que WikiLeaks publicara 250.000 cables diplomáticos y unos 500.000 documentos confidenciales sobre las actividades del ejército estadounidense en Irak y en Afganistán.

Algunos estadounidenses alabaron entonces la denuncia de abusos militares por parte de la organización, pero las autoridades denunciaron que las revelaciones de WikiLeaks ponían en peligro a sus agentes en el terreno.

El derecho estadounidense condena duramente la filtración de documentos confidenciales. La exanalista del ejército estadounidense Chelsea Manning, que originó esa divulgación de secretos sin precedentes, fue condenada a una pena de 35 años de cárcel, que el expresidente Barack Obama conmutó por una condena de siete años.

La primera enmienda de la Constitución sobre la libertad de prensa protege, sin embargo, la publicación de esas filtraciones por los medios de comunicación. De ahí que la administración de Obama (2009-2017) renunciara a demandar a Julian Assange, que pudo proseguir sus actividades desde la embajada ecuatoriana.

La policía británica detuvo finalmente al australiano este jueves a raíz de una solicitud de extradición presentada por Estados Unidos, donde está imputado por "conspiración para cometer intrusión informática".

La justicia estadounidense lo acusa de haber aceptado ayudar a Chelsea Manning a obtener una contraseña del departamento de Defensa. Los cargos que pesan sobre él son bastante reducidos y lo exponen a una condena máxima de cinco años de cárcel.

"Me encanta WikiLeaks" El presidente estadounidense, Donald Trump, se negó a comentar el caso este jueves. "No sé nada de WikiLeaks, no es asunto mío", dijo.

"WikiLeaks - Me encanta WikiLeaks", declaró durante la campaña presidencial de 2016, cuando el portal publicó miles de correos electrónicos pirateados de sus rivales demócratas y comprometedores para su adversaria en las elecciones, Hillary Clinton.

Tras su elección, Trump afirmó no estar compinchado con el activista. "Los medios deshonestos mienten cuando dicen que hice un trato con Julian Assange (...), ¡mientras que yo solo soy un gran fan!", tuiteó en enero de 2017.

Los servicios de inteligencia estadounidenses determinaron desde entonces que los correos demócratas habían sido pirateados por hackers rusos en la campaña de Moscú para influenciar las presidenciales estadounidenses.

WikiLeaks también causó revuelo al publicar en 2017 documentos comprometedores para la agencia estadounidense de inteligencia, la CIA. Su jefe de entonces, Mike Pompeo, el actual secretario de Estado, calificó la organización de "servicio de inteligencia hostil no estatal".

Tras aquel episodio, la justicia federal inició con secretismo una actuación contra Assange y instauró para su caso un gran jurado, el cuerpo judicial encargado de investigar delitos y decidir si deben ser juzgados por un tribunal en Estados Unidos.

La existencia de ese gran jurado salió a la luz por error a finales de 2018 y fue confirmada en marzo durante el arresto de Manning, que se negó a responder a las preguntas de ese órgano judicial.

"¿Periodista?" El abogado estadounidense de Assange, Barry Pollack, denunció este jueves "un esfuerzo sin precedentes de Estados Unidos para obtener la extradición de un periodista extranjero para que sea inculpado por haber publicado informaciones veraces".

La asociación Reporteros Sin Fronteras denunció por su parte una actuación "que equivale a condenar actividades de tipo periodístico".

Pero para la oposición demócrata, Assange no es en absoluto un periodista. "Julian Assange defendió durante mucho tiempo grandes ideales (...) pero se convirtió en un actor de la campaña rusa destinada a debilitar Occidente", denunció el senador Mark Warner.

"Es un debate interesante sobre la libertad de expresión, pero los cargos contra Assange están relacionados con un clásico fraude informático que no tiene por qué alimentar la preocupación de los periodistas", comentó la jurista Susan Hennessey.

"Los periodistas no ayudan a sus fuentes a piratear contraseñas, por el contrario, aprenden a no hacer ese tipo de cosas", añadió el experto en seguridad Bradley Moss.