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Asia y Medio Oriente

Yihadistas recurren a escudos humanos en sus últimos feudos en Siria


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-todanoticia.com- En la azotea de un edificio cercano a la línea del frente en el este de Siria, un combatiente y sus compañeros de las fuerzas árabo-kurdas beben su té a la espera de lanzar el asalto final contra la última bolsa de resistencia del grupo Estado Islámico (ISIS).

Pero las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por la coalición internacional dirigida por Estados Unidos, tras haber conquistado los principales feudos de la organización yihadista en la provincia de Deir Ezzor, se han visto obligadas a suspender hace una semana esta ofensiva.

La razón es clara: acorralados, los últimos yihadistas recurren cada vez más a los civiles como escudos humanos, según denuncian los combatientes de las FDS.

En la desértica localidad de Baghuz, mayoritariamente controlada por la alianza árabo-kurda, Mohamad Ibrahim Mohamad, de 22 años, señala un montículo que separa los territorios de las FDS de la zona de los yihadistas.

"Desde hace seis días, no avanzamos" explica el joven combatiente, originario de la localidad vecina de Hayin.

"Esperamos que salgan los últimos civiles", agrega.

En el vecino pueblo de Al-Shaafa, el portavoz de la campaña librada por las FDS en Deir Ezzor, Adnan Afrin, repite que este cese temporal de la ofensiva tiene como objetivo proteger a civiles "utilizados como escudos humanos".

"Los colocan en las líneas del frente" afirma este responsable, según el cual niños y mujeres son obligados a permanecer cerca de los combatientes.

A pocas decenas de metros de las FDS, en territorio yihadista, se pueden ver a mujeres disimuladas bajo sus abayas, vestido usado por las musulmanas.

"Son todas casas de Dáesh" afirma Mohamad, usando el acrónimo árabe para designar a ISIS.

En Baghuz, aún bajo total control de ISIS hace solamente dos semanas, las calles están repletas de carcasas de vehículos calcinados. Las fachadas, acribilladas a balazos, y los escombros de edificios, forman parte del sombrío paisaje.

Cerca de estas estructuras, devastadas por semanas de bombardeos y feroces combates, los combatientes de las FDS se aglutinan en torno a un fuego, conversan, fuman.

Otros, pertrechados en azoteas, vigilan con prismáticos los movimientos de los yihadistas.

En las últimas semanas, mientras las FDS (apoyadas por la aviación de la coalición internacional) intensificaban su ofensiva, miles de civiles han logrado escapar de esta bolsa de resistencia yihadista.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) más de 36.000 personas, principalmente mujeres y niños de familias de yihadistas, han dejado el lugar desde diciembre. Entre ellos, unos 3.100 combatientes de ISIS han entregado sus armas, a diferencia de los más determinados, que siguen resistiendo, según esta fuente.

Tras haber progresado rápidamente, las FDS frenaron primero la cadencia de los combates terrestres, y luego los suspendieron.

Según ellos, muchos civiles y yihadistas extranjeros se hallan aún en la zona asediada.

A la espera del asalto final, solo los disparos intermitentes, por bombardeos o tiros de artillería contra las posiciones de los yihadistas, rompen la calma del lugar.

Desde que proclamara en 2014 su "califato", a caballo entre Siria e Irak, el grupo yihadista ya ha sido acusado muchas veces de haber recurrido a civiles para frenar la progresión militar de sus enemigos.

En sus últimos reductos de resistencia en el este de Siria, cada vez más pequeños, los yihadistas han dejado tras ellos campos minados para frenar a las FDS e impedir la huida de los civiles.

Pero la alianza árabo-kurda quiere eludir esta táctica al abrir nuevos "corredores seguros", asegura Afrin.

La batalla terminará por medios militares, agrega el portavoz. "No vamos a negociar con los terroristas", advierte.