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Gastronomia

Falleció Joël Robuchon, el chef con más estrellas Michelin de la historia


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-todanoticia.com- El francés Joël Robuchon, apodado el “cocinero del siglo” y que tenía el récord absoluto de estrellas Michelin, falleció esta semana tras haber creado un imperio que dio a conocer la gastronomía francesa. El reconocido chef dirigió más de 30 establecimientos en todo el mundo. Pero fue en 1981 cuando llegó su fulgurante ascensión con la apertura del restaurante Jamin en París.

Robuchon coleccionó los reconocimientos y las distinciones a lo largo de los años (llegó a 32 estrellas Michelin en 2016, récord absoluto): Mejor trabajador de Francia (1976), chef del año (1987), cocinero del siglo (1990), e incluso fue calificado por la prensa anglosajona como el “mejor (cocinero) del mundo”.

En 1982 obtuvo su primera estrella y solo dos años después accedió al selecto círculo de chefs premiados con tres estrellas, algo insólito en la historia de la gastronomía. Sin embargo, el chef de ojos claros y voz dulce, que prefería vestir de negro para cocinar en vez de blanco, quería ser cura, pero descubrió su recompensada pasión cuando empezó a cocinar para otros seminaristas.

Su plato estrella Después de ser aprendiz de cocina en Poitiers (oeste de Francia), donde nació, tomó las riendas de los fogones del hotel Concorde Lafayette en París, con tan solo 29 años, donde dirigió a 90 cocineros y sirvió varios miles de comidas al día. Su creatividad y su rigor destacaron en seguida.

Fue en su restaurante Joël Robuchon, en la avenida Poincaré de París, que el chef restaura el puré de patatas y lo convierte en uno de sus platos emblemáticos, junto a la gelatina de caviar con col o el gratinado de macarrones con trufas, apio y foie gras.

En 1996, con 51 años, cierra las puertas de este tres estrellas, explicando que no quiere morir de una crisis cardiaca por estrés, como algunos de sus colegas que lo precedieron.

Durante más de 10 años participó en programas de TV con la idea de hacer la cocina más accesible, como Buen provecho por supuesto, donde daba una verdadera lección de cocina invitando a un chef cada semana y presentaba recetas sencillas y económicas.

En 2003, retomó los fogones en Francia, pero no el de la alta gastronomía. Así, su famoso Taller de Joël Robuchon, que abrió sus puertas simultáneamente en París y Tokio, difiere mucho del “tres estrellas” de la avenida Poincaré.

El concepto es simple pero revolucionario: los clientes, sentados alrededor de una gran barra con vistas a los productos y a la cocina, degustan unos platos “sencillos pero con productos excepcionales”. “La época ha cambiado, el consumidor busca una cocina que sea menos sofisticada, un lugar donde se coma bien y donde haya ambiente”, explicaba entonces el chef.

Su credo: “dominar la combinación de los sabores de los mejores productos”. “Es realmente lo más bonito de la cocina”, según el exigente cocinero, que confesaba su admiración por los grandes chefs franceses Jean Delaveyne y Alain Chapel.

En varios países Su imperio de restaurantes gastronómicos se extiende de Nueva York a Macao, pasando por Londres, Mónaco o Tokio, con varios establecimientos premiados con estrellas Michelin en países asiáticos.