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Economia y Finanzas

China multiplica su inversión en Brasil bajo la presión de los aranceles de EE.UU.


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-todanoticia.com- China, principal socio comercial de Brasil, multiplica y diversifica sus inversiones en la mayor economía latinoamericana y la relación podría estrecharse aún más, bajo la presión de la política proteccionista de Estados Unidos.

Las inversiones directas chinas en Brasil se centraban hasta 2010 en proyectos destinados a asegurar el abastecimiento alimenticio y energético de la segunda economía mundial. Pero en los últimos años se dirigen de manera creciente a las telecomunicaciones, la industria automotriz, las energías no convencionales y los servicios financieros.

Desde 2005 hasta 2017, Brasil ha recibido el 55% de las inversiones de empresas chinas en Latinoamérica , según la CEPAL (Comisión Especial para América Latina y el Caribe). En números del Ministerio brasileño de Planificación, las empresas chinas invirtieron 53.968 millones de dólares en Brasil desde 2003 hasta junio de 2018, en un centenar de proyectos. En 2017, esos capitales totalizaron USD 10.878 millones.

Este año se constata una desaceleración, vinculada por analistas a las incertidumbres de las elecciones generales de octubre, pero el ritmo debería retomar: Brasil necesita inversiones para dinamizar su débil economía y disminuir su déficit fiscal, en tanto que China suma a su avidez de materias primas la determinación de convertirse en potencia en sectores de punta.

"China puede desempeñar un papel muy importante para ayudar a la economía brasileña a salir de su estancamiento", afirma Luiz Augusto de Castro Neves, presidente del Consejo Empresarial China-Brasil (CEBC).

Uno de los ejemplos más llamativos de la diversificación de estos años fue la compra por 297 millones de dólares anunciada en enero del servicio brasileño 99 Taxis por la compañía china de transporte compartido Didi Chuxing. China también hace sentir su presencia en el sector bancario.

"Para entrar pesado, [las empresas chinas] quieren tener su propia financiación", señala Lia Valls, investigadora del Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getúlio Vargas (FGV-IBRE). En marzo, la China Communications Construction Company (CCCC) inició las obras de un puerto en Sao Luis (Maranhao, noreste), financiado en un 70% por el ICBC (Banco Industrial y Comercial de China).

Brasil logró en los últimos años, pese a su grave crisis, tener cuentas externas saludables gracias a excedentes comerciales récord, principalmente con China (+20.166 millones de dólares en 2017).

La facturación de productos brasileños hacia China representaba menos del 2% del total de sus exportaciones en el año 2000, 15% en 2010, un 22% en 2017 y 26% en el primer semestre de este año, según datos del Ministerio de Desarrollo y Comercio Exterior (MDIC).

Algunos analistas ven en esa fuente aparentemente inagotable de divisas un riesgo de desindustrialización, dado que la facturación proviene en un 86% de productos básicos (soja y hierro principalmente), mientras que la casi totalidad (97,3% en 2017) de las importaciones brasileñas procedentes de China están constituidas de productos manufacturados.

Castro Neves desecha esos temores, argumentando que las ventajas comparativas de Brasil en el sector del agronegocio se deben a que éste también tiene "un valor añadido creciente". "Producir soja envuelve hoy en día mucha tecnología y muchas actividades afines", sostiene. Otras objeciones ante la creciente presencia china surgen de prácticas poco respetuosas de las legislaciones ambientales y laborales.