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Economia y Finanzas

Argentina retoma el camino del Fondo Monetario Internacional


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-todanoticia.com- A pesar que cayó de sorpresa el anunció del presidente Mauricio Macri sobre la negociación con el Fondo Monetario Internacional, los analistas económicos argentinos lo veían venir, los indicadores económicos reflejaban la crisis que tiene Argentina.

Los “profundos desbarajustes de la economía” argentina quedaron en evidencia durante la última semana, cuando el peso se desplomó debido a una fuga de capitales hacia Estados Unidos. En solo una semana, el peso argentino perdió 15% de valor, las tasas de interés tuvieron que ser subidas a 40% y el Banco Central perdió casi 5.000 millones de dólares de sus reservas en un intento de contener al dólar.

Argentina pedirá “un piso de 30 mil millones de dólares” a los ejecutivos del Fondo Monetario Internacional (FMI) en una línea de crédito destinada a evitar posibles problemas de financiamiento que podrían surgir de las complicaciones que afectaron en las últimas dos semanas a los mercados emergentes. El jefe de Estado se decidió a entablar las conversaciones con la titular del FMI, Christine Lagarde, acompañado del jefe de Gabinete Marcos Peña, los vicepresidentes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui y los ministros Nicolás Dujovne (Hacienda) y Luis Caputo (Finanzas).

No es la primera vez Argentina acude al FMI para buscar financiamiento. El ensayista Vicente Palermo reseñó en la BBC Mundo que para el argentino de la calle es “episodio negro, humillante, como bajarse los pantalones y han salido mal parados con las últimas experiencias”.

Desde los años 50, Argentina ha acudido al FMI cinco veces. Nunca los resultados fueron del todo satisfactorios, porque las recetas impuestas por el organismo no funcionaron. Y nunca se supo con certeza qué pasó con el dinero prestado.

La relación de Argentina con el FMI empezó en 1957, cuando el gobierno de la llama “Revolución Libertadora” pidió un préstamo de 75 millones de dólares para facilitar una devaluación y un ajuste fiscal. Lo consiguió con relativa facilidad, indico Clarín.

En el 58, por ejemplo, pocos años después del gobierno populista y nacionalista de Juan Domingo Perón, el acuerdo del radical Arturo Frondizi con el FMI tenía pautas secretas como vender empresas estatales, despedir a 15% de los empleados públicos y congelar los salarios.

El resultado: “Una brusca devaluación, una fuerte caída del Producto Interno y una crisis política que terminó con el golpe (de Estado en 1962)”, recuerda el historiador de la economía Mario Rapoport.

Otro episodio con protagonismo del FMI incrustado en la memoria de los argentinos es el del sangriento régimen militar de los años 70 y 80, parcialmente financiado y apoyado por Estados Unidos, que dejó hasta 30.000 disidentes desaparecidos.

Argentina sigue sin saber qué pasó con préstamo que el FMI dio a la Junta Militar, pero lo que sí quedó registrado fue la hiperinflación a finales de los 70 que luego hizo inviable la continuidad del gobierno militar.

La última escena de esta historia fue en 2001. Tras una política económica de apertura y dependencia del financiamiento externo bajo el gobierno de Carlos Menem en los años 90, el déficit volvió a ser crítico y el presidente Fernando de la Rúa tuvo que llamar al FMI.

“Quisieron rescatar un programa de ajuste y los fondos de rescate (40 mil millones) no sirvieron para nada, porque se fueron de inmediato. No se paró la crisis, sino que se profundizó”, asegura Rapoport.

“En la mente del argentino, cuando se habla de FMI, hay una suerte de sello que garantiza un final catastrófico”, dice a BBC Mundo Claudio Lozano, exdiputado y economista.

El Fondo Monetario tiene 10 tipos de asistencias que pueden brindar a sus países miembros, en este caso, Argentina. Los principales son uno que se llama stand by (un fondo de corto plazo con metas fiscales y monetarias a cumplir), y el extended fund facilities, un programa de reformas estructurales. Después hay programas para atender secuelas de guerras, desastres naturales o prevenir crisis.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, señaló que la asistencia que pide el país es “preventiva” pero no aportó mayores precisiones del acuerdo. La duración de estos programas oscila, aproximadamente, entre uno y tres años. El plazo de repago de los préstamos, entre 5 y 10 años, mientras que la tasa de interés es más baja que la del mercado.

Hoy Argentina tiene una relación con el FMI que consiste en la revisión de su macroeconomía (artículo IV). El último acuerdo se firmó en 2003.

CUATRO ELEMENTOS DE PESO

1.Falta de representatividad política. “Después de la dictadura, el Estado se desarmó y quedó controlado por sectores empresariales, piqueteros y sindicatos”, indicó Luis Alberto Romero, historiador y autor de varios libros sobre el tema, reseñó BBC Mundo. “Esta incapacidad del Estado de actuar de manera neutral se mantuvo hasta ahora sin que ningún gobierno lo solucionara, sino al contrario, se adaptaron y le agregaron elementos”, añade.

  1. La inflación. Argentina está ahora lejos de las hiperinflaciones de los 70, 80 y 90. Pero tiene una de las más altas del mundo: 40% anual, según cifras oficiales. Solucionarla pasa por medidas económicas de enorme costo político, analistas coincidente que pasa por congelar el gasto público y reducir el déficit, así como mejorar la calidad de la educación, de la seguridad, de la salud y del acceso a la justicia.

  2. La pobreza más alta de América. El país tiene uno de los mayores índices de América Latina: 32% de la población es pobre, según cifras oficiales y el 40% de la economía, en términos de bancarización y empleo, es informal.

  3. Desconfianza de los mercados internacionales. Uno de los elementos centrales del proyecto de Macri ha sido volcarse hacia los mercados internacionales, después de 10 años en los que Argentina tuvo una relación antagónica con ellos. Tanto el gobierno central como las provincias se han endeudado este año, pero el capital se ha ido en saldar cuentas y gasto público. Según el Banco Mundial, Argentina sigue siendo uno de los países de América Latina que menos exporta.