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El Congreso del Pueblo chino habilita el mandato presidencial indefinido


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-todanoticia.com- La reforma implica que el llamado "Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Carácter Chino para una Nueva Era" quede inscrito en la Constitución, al mismo nivel que el de Mao Zedong (1893-1976), el líder de la Revolución Cultural.

Pekín.- En una votación histórica, el Congreso Nacional del Pueblo, el máximo órgano legislativo de China, aprobó hoy la posibilidad de que el presidente Xi Jinping pueda permanecer en el cargo de forma indefinida.

Pese a las resistencias dentro del propio país, el Parlamento chino, que no es elegido de forma libre y se reúne una vez al año en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, aprobó varias modificaciones constitucionales que eliminan la limitación de dos mandatos de cinco años que existía hasta el momento.

Para cimentar el poder del presidente, la reforma implica asimismo que el llamado "Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Carácter Chino para una Nueva Era" quede inscrito en la Constitución, al mismo nivel que el de Mao Zedong (1893-1976), el líder de la Revolución Cultural. Por tanto, además de estudiarse en las escuelas la filosofía de Xi, cualquier crítica a su persona podría ser considerada anticonstitucional.

Desde Mao, fundador de la China comunista, nadie ha tenido tanto poder en el país como Xi Jinping. En total 2.958 delegados votaron a favor del primer cambio constitucional en 14 años. Solamente dos votaron en contra y tres se abstuvieron, en tanto que un voto fue nulo.

La votación fue mucho más unánime que en otros procesos, si bien el Congreso Nacional del Pueblo jamás ha rechazado a lo largo de su historia una propuesta de la cúpula comunista.

La emisión de los sufragios se hizo de forma "anónima", subrayó ante la prensa el presidente del comité legal, Shen Chunyao, quien rechazó como "infundados" todos los temores sobre una excesiva concentración de poder en manos de Xi. También subrayó el papel rector del partido como "característica decisiva del socialismo de cuño chino". "El partido dirige al pueblo para crear la Constitución, inclusive sus modificaciones".

"Todos apoyamos los cambios", secundó el diputado Zhao Wenlong, de Heilongjiang. La delegada Pan Ping, que llegó al Gran Salón del Pueblo vestida con el traje tradicional de la minoría zhuang, afirmó: "Apoyamos todo mientras sea bueno para el pueblo".

Sin embargo, la censura tuvo que aplicarse a fondo para cortar las masivas críticas en Internet. Fueron bloqueados innumerables mensajes como "yo no lo apruebo" y "el sueño del emperador".

Delegados militares llegan al Congreso Nacional del Pueblo en el Gran salón del Pueblo en Pekín. (Nicolas Asfouri/AFP)

Con su voto los casi 3.000 delegados crearon además una poderosa comisión de vigilancia que de forma independiente a la Justicia amplía su control de los miembros del partido a todos los funcionarios estatales. El órgano puede iniciar procesos, detener a sospechosos, investigar y castigar. "Será una herramienta para garantizar el control político total, persiguiendo a los enemigos y amedrentando a potenciales adversarios", dijo el experto en asuntos chinos Gordon Chang.

Los críticos alertaron sobre la concentración del poder en Xi Jinping, que podría convertirse en "presidente vitalicio". Rodeado de seguidores que dicen a todo que sí, el "hombre fuerte" podría perder contacto con la realidad. "El líder centraliza el poder sobre el Ejército, el partido y el Gobierno - sin límite temporal", señaló el exvicerredactor jefe de la revista de la escuela del partido Deng Yuwen. "Nadie puede parar a este gran líder".

"Ya solo se escucha una voz, no hay ninguna otra permitida", dijo por su parte el profesor Willy Lam, de la Universidad de Hong Kong. "Asusta".

También a nivel de política exterior esto implica que Xi actuará de manera "más agresiva y riesgosa". Ya estamos notando una política más dura, añadió un diplomático, entre otros hacia Taiwan, que China considera una provincia rebelde.

El gobierno ilimitado de Xi acaba con el actual "modelo de dirigencia colectiva" que se instauró en 1976 tras la muerte de Mao para evitar el retorno de un dictador. El "eterno revolucionario" sumió al país en el caos con terribles campañas como "El Gran Salto Adelante" con millones de muertos, o la Revolución Cultural (1966-76), en la que fueron perseguidos todos aquellos considerados intelectuales. Después de aquello el poder fue dividido, se limitaron los mandatos y se instauraron también límites de edad.

El núcleo de los cambios fue la regulación de la sucesión, que establecía un cambio interno en el partido después de 10 años. El primer traspaso pacífico se produjo en 2002 con la retirada de Jiang Zemin, que cedió el espacio a su sucesor designado Hu Jintao. De forma similar abandonó el poder también éste para entregarlo en 2012 a un Xi Jinping entonces poco conocido. Con cada cambio el sistema se renovaba y rejuvenecía, un hecho que según los expertos también contribuía a su extraordinaria capacidad de resistencia.

Esa etapa ha terminado: Xi Jinping considera obsoleto el modelo porque cree que fue la debilidad de algunos de los líderes del Partido Comunista soviético, como Mijail Gorbachov, fue la que llevó al hundimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviélticas (URSS).

Un paramilitar monta guardia en la Plaza Tiananmen antes de la sesión plenaria del Congreso Nacional del Pueblo en Pekín. (Greg Baker/AFP)

Bajo su antecesor Hu Jintao, que controlaba el poder de forma mucho más débil, ya hubo indicios de este proceso, en opinión de Xi. Determinados grupos se fortalecieron y se enriquecieron a costa del sistema. La corrupción indignaba al pueblo, por lo que la lucha de Xi contra los funcionarios que aceptaban sobornos se hizo muy popular.

Pero el jefe del partido se deshizo así también de sus rivales, destruyó grupos de interés y restó poder a los generales. También al Gobierno, poniendo el poder en manos de los "grupos dirigentes del partido", en general bajo su dirección. Al igual que bajo Mao en los años 60 del siglo pasado, ahora vuelve a repetirse el lema: "Este, oeste, norte, sur, el partido dirige todo".

"El nuevo principio para gobernar el país es la fusión entre el partido y el Estado, en vez de su separación, como ocurría bajo Deng Xiaoping", dijo Matthias Stepan, del Instituto Merics para China en Berlín. Incluso en los niveles más bajos deberán coincidir las posiciones de los secretarios del partido y de los funcionarios. "La lealtad política y el seguimiento de la línea oficial serán en este caso los principales criterios para designar a quienes ocupen esos cargos", señala Stepan. "Con ello aumentará el riesgo de desarrollos no deseados".