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Seúl, Tokio y Washington piden maximizar presión a Pyongyang


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-todanoticia.com- Seúl, Tokio y Washington acordaron hoy (04/09) elevar al máximo la presión sobre Corea del Norte tras su sexta prueba atómica, mientras que los análisis del ensayo muestran que Pyongyang ha incrementado sensiblemente sus capacidades nucleares.

Los líderes de los países aliados reclaman a la comunidad internacional ir todo lo lejos posible en las sanciones sobre el ya aislado régimen con vistas a asfixiar completamente su economía, y coinciden en la necesidad de dar una respuesta militar contundente al test nuclear norcoreano más potente hasta la fecha.

Los presidentes surcoreano y estadounidense, Moon Jae Iin y Donald Trump, y el primer ministro nipón, Shinzo Abe, han intensificado sus contactos telefónicos en las últimas horas para sacar adelante un nuevo paquete de sanciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, antes de la reunión de urgencia que este organismo celebra hoy.

Moon reclama aplicar "un nivel máximo de sanciones y de presión" sobre Pyongyang, según informó la oficina presidencial de Seúl, mientras que Tokio y Washington apuestan por imponer un embargo total de petróleo sobre Corea del Norte, dijeron fuentes gubernamentales niponas.

Tanto Moon como Abe señalaron a Pekín, principal aliado y socio comercial de Corea del Norte que también ha condenado con firmeza su nuevo ensayo atómico, y le reclamaron que aproveche su proximidad a Pyongyang para tratar de empujarla a la desnuclearización, además de pedir a Rusia que apoye también una nueva ronda de sanciones.

Seúl, por su parte, hizo una demostración de fuerza mediante maniobras con fuego real en las que ensayó ataques aéreos y con misiles balísticos a la base nuclear norcoreana de Punggye-ri, donde han tenido lugar los seis ensayos atómicos del país vecino.

Los aliados planean además el despliegue de uno de los portaaviones nucleares de EE.UU. en aguas próximas a la península de Corea, a lo que se uniría el envío de bombarderos estratégicos, señaló hoy Seúl después de que el jefe del Pentágono, James Mattis, prometiera que habrá una "gran respuesta militar" ante "cualquier amenaza" de Corea del Norte.

El Gobierno de Moon, que había ofrecido a Pyongyang sentarse en la mesa de negociaciones, parece haber tirado la toalla y coincide ahora con la Casa Blanca en que "es más necesario reforzar la disuasión militar que perseguir el diálogo", admitió hoy el ministro surcoreano de Defensa, Song Young-moo.

El test atómico norcoreano del pasado domingo generó un seísmo de unos 6 grados en la escala abierta de Ritcher, detectado por organismos sismológicos de diversos países que estimaron la fuerza de la detonación entre 50 y 120 kilotones, es decir, al menos cinco veces más que el anterior ensayo de septiembre de 2016.

Los medios estatales norcoreanos afirmaron que se trató de una "bomba de hidrógeno de dos fases" probada "con total éxito", cuya potencia puede ajustarse "entre las decenas y los centenares de kilotones", e instalable en un misil intercontinental (ICBM).

Muchos expertos dudan que Corea del Norte haya logrado dominar la tecnología de fusión de hidrógeno o termonuclear (más eficiente y destructiva que la de bombas atómicas convencionales), y que sea capaz de miniaturizar uno estos dispositivos para instalarlos en ICBM plenamente operativos.

Esto permitiría a Corea del Norte ejecutar un ataque nuclear sobre territorio estadounidense con artefactos mucho más potentes que los que arrasaron las ciudades niponas de Hiroshima y Nagasaki al término de la II Guerra Mundial.

En cualquier caso, el nuevo ensayo demuestra un paso adelante considerable en las capacidades nucleares norcoreanas, y puede proveer al país de valiosos datos técnicos para continuar desarrollando su programa atómico.

Ahora resta por ver si las exhibiciones de poderío militar y las sanciones surten efecto alguno sobre el régimen de Kim Jong-un, embarcado desde comienzos de año en una actividad armamentística más intensa de lo habitual aparentemente destinada a disuadir al mundo, y sobre todo al nuevo ocupante de la Casa Blanca, de cualquier intento de agresión.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China presentó hoy una protesta formal ante la embajada norcoreana por la prueba nuclear realizada por el país vecino el domingo.

"Es un error para Corea del Norte realizar ensayos nucleares en cualquier momento", dijo el portavoz del ministerio Geng Shuang al ser consultado por periodistas sobre el hecho de que decidiera hacerla en medio de la celebración en Xiamen de la cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica). "China se opondrá", subrayó.

Simultáneamente, el gigante asiático criticó también la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de sancionar a los socios comerciales de Corea del Norte, del que China es el principal.

"Es inaceptable que por una parte sea difícil hacer esfuerzos para encontrar una solución a la cuestión nuclear y que por otra se sometan los propios intereses a sanciones y se pongan en peligro", dijo Geng Shuang sobre el papel de China en el conflicto. "No es ni objetivo ni justo".

"Estados Unidos está considerando, junto a otras opciones, suspender todo el comercio con cualquier país que haga negocios con Corea del Norte", dijo Trump a través de su cuenta de Twitter el domingo.

De concretarse, el principal afectado con esta medida sería China, país a través del cual fluye el 90 por ciento del comercio norcoreano. Sin embargo, una actuación de este nivel no es realista, ya que tendría efectos masivos también sobre la economía estadounidense y sobre una coyuntura mundial ya débil. Estados Unidos y China son las dos principales economías del mundo.

La presidenta de turno de la Confederación Helvética, Doris Leuthard, dijo hoy que su país está "preparado" para ofrecer su rol como mediador en la crisis nuclear con Corea del Norte, porque considera que es el momento del diálogo y no de reacciones "excesivas" y mensajes en la red social Twitter.

"Está siempre en nuestro interés ofrecer una plataforma (para el diálogo) como puede ser la Ginebra internacional", señaló la presidenta helvética en un encuentro con medios extranjeros.

Leuthard señaló que es poco probable que se muevan en este frente los presidentes de EE.UU., Donald Trump, de China, Xi Jinping, y de Corea del Norte, Kim Jong Un, y en este sentido Suiza podría "preparar el terreno" para una eventual reunión, quizás a nivel de ministros de Asuntos Extranjeros.

"Twitter no será el instrumento adecuado" para lograr un diálogo con Pyongyang, afirmó Leuthard en referencia a los mensajes que difunde Trump en esa red social después de cada prueba nuclear de Corea del Norte.

En opinión de la presidenta suiza, para poder entablar un diálogo con el régimen de Pyongyang y las potencias como EE.UU., China, Corea del Sur, hace falta una actuación "muy, muy discreta" por detrás, y "en este ámbito tenemos algo de experiencia", recalcó.

Las sanciones contra Corea del Norte "no han cambiado muchas cosas" en ese país, y aunque los norcoreanos sufren, siguen apoyando a Kim Jong-un, recordó.

"Es el momento para el diálogo. Suiza está preparada para ofrecer nuestro rol como mediador, como siempre", recalcó Leuthard, quien, calificó el momento actual de "muy, muy peligroso" con "muchas reacciones excesivas".

"Es realmente el momento ahora de sentarse en la mesa", señaló, y apuntó que las grandes potencias tienen una reputación y una responsabilidad en este asunto.

Leuthard admitió que no será fácil encontrar una fecha próxima para el diálogo, dado que, entre otras cosas, el Partido Comunista de China celebrará en octubre su XIX Congreso.

Suiza siempre busca el contacto y aboga por el diálogo, y en este caso "necesitamos una solución internacional", y más generalmente un entendimiento común también entre los países que tienen armas nucleares y los que no las tienen, sostuvo Leuthard.