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Quememos egos en lugar de Guatemala


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-todanoticia.com- Por Edmundo Deantes

Yo tengo un mi pariente, Raúl, médico de profesión a cuyo servicio ha puesto incondicionalmente su vida, que siempre me ha dicho…-A veces Edmundo, es mejor no saber más de la cuenta. Ignorar las cosas te permite evadir la responsabilidad ética de guardar secretos.

-En medio de tanta confabulación peligrosa- agregaba- saber que todos saben las cosas…y por temor a represalias, se hacen los desentendidos, es una clara evidencia que la situación general de nuestro país está mal y se divide en tres grandes grupos…Las élites de todos los sectores, que enterados de la realidad la mastican, pero no la tragan, otros que la mastican se la tragan y la disfrutan y otros que cercados por los riesgos de la definición, prefieren transformar su perro en lazarillo y haciéndose los ciegos caminan con un ojo medio abierto, por la senda del oportunismo, para no caer en la zanja que a cada paso le depara la tortuosa realidad Guatemalteca. Y otros, que por fortuna existen, sin duda alguna los arrojados, los más valientes, que se enfrentan con claridad y gran sentido de responsabilidad histórica a la tarea de decir No, en un momento crítico en el que esa posición expone a sus promotores a la ignominia, descalificación, y si las circunstancias lo permiten a la persecución directa que puede hacer de sus ideales, un boleto que lo lleve a la cárcel.

Y muy al margen de todo este escenario, la gran mayoría de la población, que sin norte que le permita afinar el criterio y empujar una posición, abatida por la discusión, sufriendo las consecuencias de una Guatemala paralizada y al margen de la dinámica del desarrollo. Sufriendo, sin entender a fondo, todas las lacras, de un modelo de convivencia estéril y sin descendencia…eso nos pone Edmundo- continuó el reconocido doctor Roca – en medio de un tornado de categoría cinco,

-En ésta zona geográfica, estamos más acostumbrados a los huracanes…- continuó el galeno – los tornados se dan en los Estados Unidos y se focalizan como una fuerza arrolladora en puntos determinados. Aquí cuando inesperadamente apareció, se pensó que sólo iba a destruir la pestilente casa de la corrupción y lo vimos con simpatía. Pero bobalicones como somos, se alimentó con la buena fé de la gente, que reflexionó con entusiasmo… si no fuera por ese tornado, nadie hubiera botado el castillo maldito…y pensó, como sucede en la nación del norte, que así como aparece, en cuestión de unas horas, se desintegra y se disuelve…Oh sorpresa, aquí se alimentó de los aplausos y un tornado, que aunque extranjero y extraño para nuestra tierra, había llenado una función depuradora, de repente amplió su base, también su fuerza, se salió de curso y comenzó a llevarse todo lo que tuvo enfrente. Los comerciantes cerraron sus negocios antes de ser succionados por el vórtice del impredecible fenómeno desenfrenado. Y de ser un viento concentrado y salvador que comenzó a soplar la basura y a arrancar algunos árboles con raíces alimentadas por la desgracia de nuestro pueblo, comenzó a girar y girar, sin dirección, obligando a todos a refugiarse, con excepción de la vacas, cerdos y demás seres frágiles, de esos que medran de los pastos y sobras, y de repente los elevó y volaron como águilas y se transformaron en parte del tornado, girando y girando, y allí están, hasta que pierda fuerza y la gravedad los devuelva al suelo y retornen a formar una parte inerte y fuera del recuerdo de la gente que se refugió y se olvidó de ellos. Esperando que como indica la experiencia, que los tornados naturalmente desaparezcan y se vayan…Afortunadamente las películas de Nat-Geo nos han instruido sobre esos fenómenos extraños en nuestra geografía y aunque no tan expertos como los llamados caza-tornados, hemos aprendido, que ningún fenómeno ajeno a nuestra realidad es eterno y finalmente se desvanece y desaparece…los daños, para variar, siempre serán reparados por los ciudadanos…- finalizó el doctor

Entendiste la fábula del tornado Josué, le pregunté al amigo que me había acompañado a visitar al doctor…- bueno don Edmundo realmente no fue una fábula, aunque sí un relato corto, en las fábulas por lo regular quienes la relatan o hablan, son animales…- Bueno Josué, tampoco seas tan generosos con los actores del relato del Tornado…algunos actúan como animales…no fregués…- reaccioné como impulsado por un resorte – sí don Edmundo pero el tornado ni es animal…y si lo fuera, en el relato casi no habla…sólo actúa- rebatió el amigo- En eso tenés razón – le concedí el punto- cuando se tiene el poder de un tornado no es necesario hablar…y de éste sólo se escucha el rugido y después…te enterás del desastre.

…Lo que sí tiene el relato don Edmundo y en eso si se parece a las fábulas de Esopo que llegaron hasta nuestros días, relatos cuya conclusión es conocida como Moraleja…valga decir, el propósito educativo cultivado por los griegos quinientos años antes de cristo y en esta del tornado creo que su moraleja persigue enseñarnos… que esos fenómenos, por devastadores que sean…se desvanecen y desaparecen…don Edmundo…lo jodido…son los daños colaterales…Y este don Edmundo… ya casi nos dejó sin Estado – resumió Josué

En cuanto pudimos nos incorporamos al círculo de los convocados para platicar sobre los acontecimientos recientes y su impacto en esa hecatombe impredecible, que se ha transformado cada día, en lo más habitual en Guatemala…La incertidumbre…Los hechos que rompen la rutina cada veinticuatro horas…las sorpresas increíbles…los hechos insólitos que nos dejan sin palabras…- Tiene razón don Edmundo arrancó Erick, Garífuna de casi dos metros de altura, oriundo de Izabal, que se pensó en algún momento alcanzaría el cargo de gobernador, y que cada vez que puede, se incorpora al grupo. -Yo quisiera don Edmundo- comenzó su intervención- comentarle… como se explica la actitud de quienes cuando fueron y se movieron como los únicos actores de una supuesta representación social… y lo más deplorable, que sin contraparte habían tomado el protagonismo exclusivo, como abiertos socios de la intervención. Con evidentes respaldos logísticos, estratégicos y de poder real… y que sintiéndose los dueños de la situación…en cuanto surgió el grupo antagónico…se replegó en el insulto…la descalificación demoledora…el señalamiento delictuoso y difamador…ubicándolos como representantes de los grupos desplazados del poder por corruptos, ahora sujetos a los tribunales…sindicándolos como conspiradores de la obscuridad… Eso me pareció muy bajo don Edmundo…Yo los vi, en los sesgados reportajes de la televisión, y me lucieron gente decente en su mayoría mujeres, a quienes se les notaba, legítima indignación en la reivindicación de los derechos de quienes no tuvieron el valor de hacerlo como se atrevieron ellas… Lo que yo vi me pareció espontáneo, lógico y natural…en una sociedad democrática y quienes, además, lo hacían. en evidente desventaja… Nunca contaron con todos los recursos y respaldos mediáticos de los que han hecho gala quienes respaldan los mecanismos inconstitucionales con los cuales nos quieren imponer unas normas, que no se han discutido, ni democráticamente ni tampoco de manera legal … – Imagínese usted don Edmundo – continuó Erick – Qué si la única actividad pública que se les conoce… asistir al congreso… donde procuraron, por todos los medios, que no pudieran expresar su derecho constitucional a no estar de acuerdo…En fin –enfatizó-…sí un grupo de ciudadanos fue capaz de provocar semejante reacción…piense usted lo que hubiera acontecido…si los menos definidos, temerosos o abiertamente oportunistas, manifestaran su rechazo al proceso… no quiero pensar lo que sucedería- cerró su reflexión con marcado acento garífuna

-Lo que si es cierto don Edmundo dijo Vandemberg – otro izabaleño, que igual que Erick, quisieran que nuestro caribe se transformara en el principal destino turístico a través de políticas de Estado dado su incalculable potencial y belleza natural y continuó – es que estos ciudadanos… también fueron parte importante de los asistentes a la plaza, y que con gran satisfacción se anotaron los resultados en contra del régimen corrupto, y su estruendosa caída, en gran medida empujada por esos grupos urbanos de todos los sectores sociales, que se hicieron presentes con sus pancartas y paraguas para soportar el sol o el agua y seguramente dispuestos, como los miles de ciudadanos sin partido y sin más causa que botar la corrupción, a enfrentar la represión, si la estupidez, que afortunadamente no se dio por parte del agonizante gobierno del patriota…se hubiera dado. Nadie…- don Edmundo- dijo con más energía el descendiente de los belgas que colonizaron Izabal huyendo de la guerra -absolutamente nadie…les puede regatear su definitiva cuota de participación cívica en los sucesos del dos mil quince… Sabe don Edmundo… las gestas de la plaza no tienen dueño…ni tuvieron dirigentes…nadie más que el duendecillo subversivo que habita en las redes sociales, realizó el mágico y genuino encantamiento de convocarlos a la lucha…y claro está …el factor aglutinante…el hartazgo por el cinismo de quienes hicieron del gobierno de todos los guatemaltecos su caja chica particular…Y en esa etapa…también los medios de comunicación…que después por distintos intereses o temores han hecho causa común con lo que se conoce y acepta…y casi ya nadie discute…ni desmiente… como intervención…En esa etapa con sus trasmisiones en vivo…animaron la auténtica participación popular, inédita para las nuevas generaciones de los años ochenta hasta nuestros días en su vivencia y experiencia generacional y a quienes han pretendido venderles espejitos, a cambio del oro que significa, su inocente sometimiento y esclavitud…y por añadidura…la de nuestro lastimado país – coronó Vandemberg su vigorosa intervención-

-En esta oportunidad también había invitado a Gladys…una líder muy importante siempre presente en las redes sociales y de quién yo había notado su valiente participación en la movilización de las damas en la toma del palco del congreso. – Yo creí que era misógeno don Edmundo – me dijo cuándo la invité… -me parecía raro que nunca invitara mujeres a cambiar impresiones con usted – me respondió entre sorprendida y contenta por la invitación…- siempre combativa mi querida Gladys pensé, cuando asistió, sin decírselo, pero sabiendo de su pasión por las causas del pueblo…Sin partido…mucho menos consignas impuestas…sus encantadoras facciones no fueron ajenas en la plaza, ni tampoco, ahora, en el palco del Congreso – Mire don Edmundo dijo con gran aplomo – lo de los claveles repartidos entre sus afines para poder ingresar al congreso fué cierto y a quienes los portaban, se los enviaba una diputada… que para que lo voy a decir su nombre, si todos saben quién es…los escogidos, podían entrar al congreso sin ningún problema…a nosotras don Edmundo…- dijo subiendo el tono y enrojeciendo espontáneamente el rostro- empujando desde afuera de la puerta, nos contaron como que si hubiéramos sido ganado para entrar al rastro y nos asignaron un número reducido en comparación a los cientos que querían entrar y que nos acuerparon desde afuera…¡Qué barbaridad don Edmundo¡…yo recuerdo cuando les abrían las puertas de par en par a quienes gritando desde los palcos abucheaban a los que se oponían y acuerpaban a favor de las reformas y se sentían los amos del hemiciclo- nos ilustró a los presentes con el apasionado relato. Gladys, hija de dos personajes de la historia citadina, heredó de don Daniel, su padre, la humildad y tenacidad en los propósitos y de su madre doña Zoilita, su entrega a los más nobles fines sociales que hicieron con su esposo, parte de una filosofía de vida…Por esa sola razón, no la imagino siguiendo causas por consignas, mucho menos acomodándose a la moda política tan común entre los oportunistas. Todos los presentes la animaron en su decisión de lucha y para terminar, haciendo gala de esa rebeldía innata advirtió a manera de reclamo – No se hagan los locos señores…allí habíamos muchas mujeres…y no tantos hombres…será que las causas que reclaman más valor…la dejarán en manos de nosotras y después sólo eligen a los hombres – sembró la aspiración femenina de un mayor grado de representación política.

-Tiene razón Gladys…apuntó Everardo, otro dirigente de muy alto nivel, que nos honró ese día con su presencia. Reconocido promotor de la interculturalidad afirmó la necesidad de la inclusión y participación de los pueblos indígenas a los que pertenece y representa. – Tiene que ser producto de un gran pacto nacional que incluya, por exigencias del propio desarrollo, la cuota de decisión política que nos corresponde como pueblos originarios don Edmundo- hizo reivindicación de su origen étnico…- Desde luego yo exigiría lo mismo como Garífuna terció Erick que no se había quedado indiferente a la reclamación de Gladys como mujer y de Everardo como indígena…- Y yo no estoy pintado muchá – reclamó Vandemberg…con igual derecho como pionero auténtico de Izabal…-Paciencia pueblo -intercedió Mario Palomo…Paciencia- reiteró para hacer sentir una opinión mediadora – Esa salida no está en la Constitución…se encuentra en la Ley Electoral y de Partidos Políticos…allí está la llave de un cambio profundo que no requiere la violación de nuestra Constitución Política de la República… Si en lugar de la exaltación a los egos… A los protagonismos oportunistas…al fomento de la confrontación entre ciudadanos, que lo que realmente necesitamos es trabajo, educación, salud y que los maleantes dejen de matar más gente, que la que nos costó el enfrentamiento interno…y lo entiendan, sin sentirse ofendidos ni derrotados por no imponer su voluntad, quienes se aferran a esa fuente de desestabilización interna…comenzarán por el principio y por la sensatez…discutiendo la reforma a la fuente de esa inequidad sentida en la decisión política de todos los sectores sociales. Hay que discutir las Reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, antes de que nos términos rompiendo la cara- concluyó con cierto enojo.

-Bueno queridos amigos, incluyendo sin definición exaltada de género a mi especial invitada, la valiente Gladys…creo que la plática de hoy, ha sido particularmente valiosa y constructiva. Hemos definido una posible salida a esta crisis nacional que francamente es a todas luces improcedente y peligrosa…Y que conste que no es vender El Miedo…por el contrario… es pretender y desear de manera vehemente que no lleguen a conocer el miedo…quienes por no haber vivido los trágicos resultados de la confrontación política, tienen aún la suerte de no conocerlo, porque nunca se han enfrentado a la muerte…Ojalá jamás tengan esa ingrata experiencia…¡Suerte¡