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Por la tumba junto a la de Evita piden lo mismo que por un departamento $ 250 mil


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Autores: LS

Canal: Mundo

Fuentes: -TN-

Paises: AR

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-todanoticia.com-

Todos los días, un promedio de 2.000 personas visita el cementerio de Recoleta. La mayoría se detiene delante de la bóveda de la familia Duarte, donde están los restos de Eva Perón. Sin embargo, son pocos los que advierten que sobre la puerta de la bóveda vecina hay un papel pequeño, medio escondido detrás de una hoja metálica, que dice: “Se vende/On Sale” . ¿Por cuánto? 250.000 dólares, lo mismo que, según las inmobiliarias de la zona, cuesta un departamento de tres ambientes frente al cementerio.

Hace 6 meses que el dueño la quiere vender, pero nadie hizo una oferta concreta todavía, aunque él dice estar dispuesto a negociar. El sitio recoletacementery.com indica que entre el 15% y el 20% de las bóvedas del cementerio está en venta. El precio varía entre 20.000 y 500.000 dólares. Según ubicación, visibilidad y calidad artística y del material.

La imponente bóveda de Federico Leloir (Premio Nobel de Química en 1970), de aproximadamente 10 metros de altura, está en proceso de restauración y podría valuarse en 400.000 dólares, esencialmente por la calidad del monumento. Según la inmobiliaria Izrastzoff, con esa cantidad de dinero se podría comprar un departamento de alrededor de 120 m2 (de 4 o 5 ambientes) en el coqueto barrio.

La dirección del cementerio dice que no se ocupa de ese mercado. El apartado “bóvedas y cementerios” de los clasificados es donde se encuentran los anuncios, que también se publican en Mercado Libre. Y hay un “señor Norberto”, que algunos llaman el “pasador de bóvedas”, que está cuatro horas por día en el cementerio a la espera de transacciones. También se lo ve en Chacarita y vive de su trabajo en los dos cementerios desde 1955. Generalmente, restaura las bóvedas antes de venderlas y heredó el oficio de su padre.

Pero la bóveda vecina a la de Evita no pasó por el señor Norberto. El dueño, que la heredó de su madre, puso directamente un cartel de alrededor de 3 x 5 cm, con un número de teléfono y una dirección de mail: dsabelli@hotmail .com. Afirma que recibió, desde enero, entre 20 y 30 mensajes. La mayoría lo contactaron “por curiosidad”, sin hacer ofertas concretas. Cuando Sabelli –que no da su nombre de pila– habla de las razones por las que quiere vender dice que es un “tema personal”.

El hizo su propia investigación y fijó su precio “en familia”, en un valor promedio de esa zona del cementerio. No quiso trabajar con Norberto. “No estamos apurados, lo haremos por nuestra cuenta”, explica. Norberto, por su parte, cree que la propiedad está sobrevaluada. “Hay gente que sueña”, dice. Y asegura que no es suficiente estar al lado de una tumba famosa. El pasador estima el precio de la bóveda en unos 60.000 dólares porque está lejos de la entrada y hecha en un material común.

Efectivamente, las paredes blancas no son de mármol. Su estado general es bueno, aunque las dos puertas están entreabiertas algunos centímetros y unidas solo por un candado. Se nota que la familia no le tiene mucho afecto ni pasa mucho por allí. En la sala principal, uno de los dos vasos sin flores está puesto al revés. Y siempre hay basura al lado. El dueño prevé mandar los 14 ataúdes al crematorio después de la venta. No sabe nada de la vida de Livia Pineda de Figueroa, una antepasada de su mamá, cuyo nombre está escrito sobre el monumento. Y desconocía que sobre una de las escaleras, bajo la puerta de entrada del sepulcro, está escrito Gandulfo Constrayacucho, otro nombre que no le dice nada.

Para los turistas, el cementerio de Recoleta es donde está la tumba de Eva Perón. Para Eduardo Lazzari, historiador, es el “panteón de la Argentina”. Según algunos dueños de bóvedas, es el cementerio familiar y prueba de pertenencia a la clase alta. Otros propietarios lo ven como un mercado lucrativo, aunque a veces pueden ser decepcionados. ls.