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Militares colombianos purgan condenas entre extravagantes privilegios


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Autores: LS

Canal: Latinoamérica y Caribe

Fuentes: ABC

Paises: CO

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-todanoticia.com- Más de 200 uniformados, algunos penados por los peores crímenes, viven como en un «resort», tienen negocios y siguen recibiendo parte de su salario.

Cabañas con televisiones, aires acondicionados, mullidas camas, hamacas, palmeras. Las fotos que publica la revista colombiana «Semana» y que demuestran cómo disfrutan sus condenas cientos de militares presos, indignaron a Colombia. Más que una cárcel, 269 uniformados purgan sus penas en un hotel de descanso.

Desde enero se sabía que algo andaba mal en el Centro de Reclusión Militar CMR. Por eso «Semana» se metió en el tema y tuvo acceso a más de 1.100 documentos e informes internos. Concluyó lo siguiente: el CRM, cárcel insignia de las Fuerzas Armadas, situada en la base militar de Tolemaida, en el centro-occidente de Colombia, es un «resort».

«Muchos de los 269 oficiales, suboficiales y soldados que pagan allí por homicidios, masacres, torturas y secuestro, entran y salen como Pedro por su casa, tienen negocios dentro y fuera de la prisión, y no viven en celdas sino en cabañas», cuenta la revista en un amplio reportaje.

«Como si lo anterior fuera poco, muchos de ellos siguen activos y recibiendo sueldos y otros beneficios, pese a tener en firme condenas que llegan a los 40 años. Hay hasta presos que pasaron vacaciones en San Andrés (isla del Caribe) y Cartagena», agrega.

«Estamos ante todo un sistema indignante de privilegios para los militares condenados por delitos atroces», se apresuró a afirmar el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, mientras la Fiscalía abría investigaciones.

Para los analistas el tema no puede esperar. Los militares en Colombia son juzgados por la justicia penal militar, lo que les garantiza ciertas diferencias en tratos y condenas.

Este reportaje puso otra vez el dedo en la llaga. Por eso el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, habló con énfasis. El gobierno del presidente Juan Manuel Santos quiere acabar con todas las cárceles especiales para uniformados. «Hay una cárcel disponible en Guaduas, Cundinamarca, con capacidad para 3.500 internos que podría albergar a los uniformados condenados por sus actuaciones. De esta manera se le quitaría la responsabilidad a los batallones de cuidar a los internos de las fuerzas militares», declaró. Ascender en prisión

Y aunque Fiscalía y el mismo Ejército formaron comisiones de investigación, los testimonios son elocuentes. «Semana» cuenta cómo a pesar de «haber sido declarados culpables de los peores crímenes,179 oficiales, suboficiales y soldados no sólo no fueron retirados del servicio, sino que siguen recibiendo en prisión parte del salario que normalmente devengaban y beneficios como seguir cotizando para la pensión (…). Y algunos, incluso, han ascendido de rango en la cárcel», puntualizó la revista.

Las buenas instalaciones no son el único ni el mayor privilegio que disfrutaban los militares condenados. Muchos de ellos se daban el lujo de vivir fuera del penal y de la base. «Semana» habla en específico de Santiago Escudero Uribe, condenado a 35 años de prisión por el asesinato de dos campesinos en Antioquia, a los que presentó como rebeldes muertos en combate.

La revista viajó hasta el conjunto residencial Campo Hermoso, situado en la vía entre Melgar y Carmen de Apicalá, una zona de clima cálido a dos horas de Bogotá, lugar de veraneo y descanso. Tras hablar con los administradores, los periodistas comprobaron cómo este soldado se quedaba con frecuencia en una de las lujosas fincas de ese conjunto, donde estaba su familia. «Allí lo conocen como el propietario de varias panaderías en Melgar y, obviamente, desconocían que se trataba de un preso condenado». ls.

Con información de ABC